Nuevas fórmulas para poder cotizar a la Seguridad Social si eres Autónomo Eventual

Es habitual la existencia de diversos emprendedores que con la actual coyuntura laboral se sienten tentados por la idea de ser su propio jefe. Son muchos también los abocados al empleo por cuenta propia al ser la única opción en su sector. Cuando no se cuenta con una abultada cartera de clientes, una de las principales preocupaciones es cómo hacer frente a la cuota de autónomo, el IRPF y el IVA.

Pues para poder atender esta novedosa e incipiente particularidad que afecta al mercado laboral, se pone de manifiesto una alternativa que se adapta a las necesidades de aquellos autónomos con ingresos esporádicos, pues nos encontramos ante la posibilidad de asociarse a cooperativas de trabajo asociado o de impulso empresarial. Con la intención de dar a conocer estas tipologías asociativas, les indicamos ciertas entidades que han surgido en los últimos tiempos con la intención de dar cobertura legal a todos estos menesteres:

Cooperativaonline

Año de creación: 2009, Localización: Madrid, Régimen: trabajo asociado, Sector: profesionales del marketing, la comunicación, la traducción, la programación, el diseño, las relaciones públicas y la creatividad, Socios: 750, Capital social inicial: 80’00 euros, Cuota mensual: no tiene, Gastos de gestión: 6% de cada factura, Otros servicios: asesoría, formación y envío de ofertas laborales a los socios.

Training and Freelance Coop

Año de creación: 2014, Localización: Comunidad Valenciana, Régimen: trabajo asociado, Sector: profesores, traductores, diseñadores y técnicos audiovisuales, informáticos, músicos, consultores, etc., Socios: algo más de 50, Capital social inicial: 80’00 euros, Cuota mensual: dos euros, el mes que el socio tiene actividad, Gastos de gestión: 6% de cada factura, Otros servicios: asesoría legal y de gestión.

Freelance SM

Año de creación: 2005, Localización: Madrid, Régimen: trabajo asociado, Sector: actividades del mundo audiovisual, la comunicación, el periodismo, la fotografía y el diseño, Socios: 2.600, Capital social inicial: 80’00 euros, Cuota mensual: 6’00 euros, el mes que el socio tiene actividad, Gastos de gestión: 6% de cada factura, Otros servicios: apoyo legal, asesoramiento económico y contacto con empresa que necesitan trabajadores por cuenta propia.

SBP-Comunicadores Asociados Impulso Empresarial Soc. Coop. And

Año de creación: 2013, Localización: Sevilla, Régimen: impulso empresarial, Sector: profesionales de la comunicación, Socios: 137 Capital social inicial: 50’00 euros. Puede pagarse en 2 plazos en un máximo de 3 años, Cuota mensual: ha de pagarse la cuota anual de la asociación SPB-Comunicadores (entre 12’00 y 36’00 euros), Gastos de gestión: 4% de la factura más otro 4% que repercute en la cooperativa, Otros servicios: cuenta corporativa de correo electrónico; posibilidad de postularse a ofertas de empleo, subvenciones, etcétera, con la persona jurídica de la cooperativa; impartir o recibir cursos de formación; y el apoyo y seguimiento de proyectos de emprendimiento.

Factoo

Año de creación: 2013, Localización: Comunidad Valenciana, Régimen: trabajo asociado, Sector: músicos, fotógrafos, periodistas, audiovisuales, profesionales del mundo online, Socios: 900, Capital social inicial: 30’00 euros, Cuota mensual: no tiene, Gastos de gestión: 4% de cada factura más un euro por cada tramite realizado, Otros servicios: asesoría legal y de gestión.

Impulse

Año de creación: 2013, Localización: Granada, Régimen: impulso empresarial, Sector: artistas, docentes, personal técnico y auxiliar dedicados a la música, el flamenco, la danza, el teatro, el patrimonio cultural, el turismo, el diseño, etcétera, Socios: 253, Capital social inicial: 60’00 euros Cuota mensual: no hay, Gastos de gestión: 4% de cada factura más un 1% para el fondo de garantía, Otros servicios: fondo de garantía salarial; asesoramiento técnico, financiación, contratación de seguros y medios logísticos para la organización y producción de eventos; asesoramiento para la elaboración y desarrollo de proyectos culturales; y formación profesional para el empleo.

Smart Ibérica

Año de creación: 2013, Localización: Andalucía, Madrid y Barcelona, Régimen: impulso empresarial, Sector: proyectos artísticos y culturales, incluyendo ámbitos como el periodismo, la traducción, etcétera, Socios: 1.200, Capital social inicial: 150’00 euros a pagar máximo en tres años, Cuota mensual: no tiene, Gastos de gestión: 5,5% de cada factura más un 1% para el fondo de garantía, Otros servicios: anticipo y gestión del cobro; supervisión de contratos y gestión laboral; asesoramiento legal; seguro de responsabilidad civil; servicio de prevención de riesgos laborales; y acceso a créditos y microcréditos blandos.

Todo este tipo de figuras de agrupadoras de intereses laborales y mercantiles, debidamente reconocidas por la legislación laboral, ofrecen la posibilidad de cotizar a la Seguridad Social en el Régimen General solo por los días efectivamente trabajados. El socio cooperativista puede acceder a la prestación por desempleo, así como al resto de derechos sociales (cobertura sanitaria, pensiones, entre otros).

No son solo una opción frente a la cuota de autónomos y ni mucho menos una forma de pagar menos a la Seguridad Social, estas entidades pueden definirse como un “paraguas” que proporciona la cobertura legal y fiscal necesaria para determinados profesionales. Por ello, además de la gestión de las facturas, ofrecen otros servicios como la asesoría legal, la formación o el acceso a microcréditos.

¿Qué son?

Existen 2 modalidades de Cooperativas: Las de trabajo asociado y las de impulso empresarial. Ambas proporcionan de forma casi similar a sus socios la posibilidad de facturar de manera legal y cumplir con todas las obligaciones tributarias y sociales. El Ministerio de Empleo señala que las primeras tienen “por objeto proporcionar a sus socios puestos de trabajo, mediante su esfuerzo personal y directo, a tiempo parcial o completo, a través de la organización en común de la producción de bienes o servicios para terceros.” En líneas generales, éstas entidades se conciben como prestadoras de un servicio que reduce costes a los socios y les simplifican los trámites burocráticos. Así, por ejemplo, no intervienen en las condiciones del servicio pactado entre el profesional y su cliente.

La gran diferencia entre ambas reside en su filosofía, pues las cooperativas de impulso empresarial se reivindican como parte de una economía social, que busca “representar a los colectivos profesionales y defender sus intereses”.

Tanto las primeras como las segundas se someten a las diferentes leyes sobre sociedades cooperativas vigentes en las comunidades autónomas y a la legislación estatal.

¿Cómo funcionan?

El modus operandi es similar en la mayoría de ellas, el primer paso parece evidente; hacerse socio y para ello, es necesario aportar un capital social inicial que va desde los 30’00 a los 150’00 euros. Esta cantidad será devuelta en el momento en el que se decida abandonar la entidad. Además, ha de firmarse el contrato de adhesión a la cooperativa.

En algunas de ellas incluyen otros servicios, exigen además recibir una formación en prevención de riesgos laborales, cumplimentar un documento con la toma de datos del puesto de trabajo y otro sobre vigilancia de la salud, entre otros trámites.

Una vez realizados estos formalismos ya se es socio de la cooperativa y tan solo quedara proceder a la comunicación de altas y bajas cada vez que se realiza un trabajo, pues en líneas generales, en el momento de realizar una determinada actividad laboral por parte del asociado, este deberá informar a la cooperativa para que esta pueda redactar y firmar el correspondiente contrato de prestación de servicios con la empresa contratante. También, se encargará de llevar a cabo los trámites de alta en la Seguridad Social por los días correspondientes, una vez terminado el servicio, la cooperativa formaliza la baja. A continuación, emite la factura, que puede ser enviada directamente al cliente o al cooperativista para que éste se la entregue.

Otra opción que se utiliza, a veces, es hacer estos trámites a posteriori, es decir, una vez que se ha llevado a cabo el encargo del cliente. En este caso, el número de días de alta en la Seguridad Social se calculan en base al monto acordado. Cada 210’00 euros de facturación corresponden a un día de cotización y por tanto a 11’30 euros por día.

Es importante destacar que los datos fiscales del expedidor de la factura serán siempre los de la Cooperativa y será en la cuenta de ésta donde el contratante ingrese el pago, luego, la sociedad será la encargada de transferir el dinero al socio. Aquellas entidades que cuentan con un fondo de garantía salarial adelantan el monto a cobrar, aunque no hayan recibido aún el dinero.

¿Qué gastos conlleva?

Además del capital social inicial, en algunas cooperativas existe una cuota mensual. Eso sí, solo deberá pagarse durante aquellos meses en los que se factura. Además, algunas de estas entidades aplican un porcentaje por gastos de gestión en cada factura, este puede oscilar entre el 4% y el 6%. Existe otro pago; el impuesto de sociedades que será del 10% sobre el beneficio cooperativo, cantidad que se devolverá en su caso al socio al acabar el ejercicio fiscal.

A todas estas cantidades mencionadas hay que sumarle el I.V.A. correspondiente a la actividad realizada, no obstante pueden existir ciertas actividades como aquellas cuya contraprestación consiste en derechos de autor (escritores, artistas plásticos y colabores gráficos y literarios, entre otros) que se encuentran exentas del pago de este impuesto según precepto reglamentario.

Por último, ha de descontarse el I.R.P.F. La mayoría de las entidades aplican un 2% inicial, adaptable a las necesidades del cooperativista.

¿A quiénes se dirigen?

Los beneficiarios de este tipo de fórmula laboral pueden ser cualquier profesional no asalariado que desarrolle productos o servicios técnicos para otras empresas, la mayoría de ellas están especializadas, sin embargo, en el ámbito de la cultura, la educación y la comunicación, así como las nuevas actividades vinculadas a internet, tal vez porque este sea uno de los sectores en los más se ha generalizado la figura del «Freelance».

Asimismo, pueden beneficiarse de esta opción los trabajadores por cuenta ajena que quieran desarrollar sus propios proyectos profesionales al margen de su empresa.

No es, sin embargo, una fórmula indicada para quienes realizan una actividad comercial o quienes soportan en su trabajo costes proporcionalmente elevados como materias primas, energía, o el alquiler de un local.

Además, son compatibles con el cobro de la prestación por desempleo, al cotizar en el régimen general de la Seguridad Social. Aquella persona que esté cobrando el paro solo tendrá que suspenderlo los días en los que sea dada de alta para desarrollar un trabajo concreto y volver a reactivarlo después. Aunque no existe un límite de ingresos para ser miembro de una de estas cooperativas, por encima de unos 14.000’00 – 15.000’00 euros anuales de facturación al socio le resulta, en general, más rentable realizar su actividad como empresario o profesional autónomo.

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