ACTUACIONES PARA REBAJAR LA FACTURA FISCAL EN EL I.R.P.F PARA EL EJERCICIO DE 2018

Ante la cercanía del cierre del ejercicio de 2018, y con la intención de anticiparnos con el tiempo suficiente para hacer los últimos arreglos fiscales. El margen de maniobra para suavizar el impacto de la Renta que se presenta en primavera de 2019 no es muy amplio, pero existe. Llegados a estas alturas de año lo normal es hacerse alguno de estos dos planteamientos: ¿Qué se puede hacer para pagar menos impuestos o, directamente, para no pagar? Quienes tengan solo rentas del trabajo, tendrán bastante ajustadas las retenciones. Sin embargo, quienes hayan recibido rentas no sujetas a retención o con una retención inferior a la correspondiente, tendrán que pagar la diferencia al hacer la declaración de 2018. Entre estas rentas están las indemnizaciones no exentas, las prestaciones por maternidad, los autónomos (cuya retención es del 15%), cuando se hayan tenido dos pagadores en 2018, así como la venta de acciones, bonos o inmuebles, que no tienen retención.

Las principales opciones para unos y otros son fundamentalmente cuatro: La compensación de rendimientos de capital mobiliario y ganancias o pérdidas patrimoniales; La aportación a planes de pensiones; La deducción por inversión en vivienda habitual (para las compras realizadas antes de 2013); Y algunos donativos.

1.- LA COMPENSACIÓN DE GANANCIAS Y PERDIDAS PATRIMONIALES: En el caso de que durante el año se hayan realizado ventas de acciones, fondos de inversión, derivados, divisas o bienes inmuebles se habrán generado ganancias o pérdidas patrimoniales. Pero hay otro tipo de movimientos que generan rendimientos positivos o negativos del capital mobiliario, y son los de los dividendos, cupón, seguros, depósitos, letras… Ambos se podrán compensar, primero entre los de su categoría de forma ilimitada y luego con los del otro componente de la base del ahorro, con ciertos límites y de la siguiente forma:

1.- Los rendimientos de capital mobiliario que se integran entre sí en la base imponible del ahorro. Si los rendimientos obtenidos son negativos, su importe se compensará con el saldo positivo de las ganancias y pérdidas patrimoniales que se declaren en el otro componente de la base imponible del ahorro con el límite del 25% de dicho saldo positivo.

2.- Por otro lado, las ganancias y pérdidas patrimoniales que se integran en la base imponible del ahorro. Si el saldo de la integración y compensación de este tipo de rendimientos fuera negativo, su importe se podrá compensar con el saldo positivo del otro componente de la base imponible del ahorro, rendimientos de capital mobiliario, con el límite del 25% de dicho saldo positivo.

3.- En ambos casos si tras dichas compensaciones quedase saldo negativo, su importe se compensará en los 4 años siguientes. Para poder compensar esos rendimientos o ganancias con pérdidas o con rendimientos negativos, hay que cumplir con las normas anti-aplicación. Según estas, si una persona compra valores cotizados (acciones, títulos de renta fija o fondos de inversión) y los vende con minusvalía, no podría declararla si ha comprado idénticos títulos durante los 2 meses anteriores o posteriores a dicha venta. Pero si esos valores no son cotizados, el plazo se ampliará hasta 1 año.

2.- APORTACIONES A PLANES DE PENSIONES: Otro de esos aliados son los planes de pensiones, ya que se pueden deducir las aportaciones que se realicen de la base imponible general. Significa que Hacienda devolverá parte del dinero invertido dependiendo del tipo marginal.

El ahorro por cada 1.000’00 € aportados será de 190’00 € si el tipo es el 19%, de 300’00 € si es del 30% y de 450’00 € se eleva al 45%. Pero las aportaciones tienen un límite fiscal máximo que es la menor de estas cantidades: 8.000’00 € anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas. No interesará realizar aportaciones por encima del límite fiscal (en caso de que este sea inferior al financiero) ya que “no nos podremos deducir más y, sin embargo, en rescate del plan tributará el total como renta del trabajo”. Otra de las cuestiones que hay que tener en cuenta, señala, es la iliquidez del producto. Así, no es aconsejable destinar todo lo ahorrado un año al plan de pensiones puesto que no se podrá sacar.

3.- DEDUCCIÓN POR INVERSIÓN EN VIVIENDA HABITUAL: Todos los contribuyentes que hayan comprado su vivienda habitual antes del 01/01/2013, pueden deducirse un 15% de las cantidades aportadas anualmente, como por ejemplo la hipoteca. El máximo que cada titular puede deducirse son 9.040’00 €. Si el importe de su hipoteca a lo largo de 2018 no tiene comisión de cancelación anticipada, “puede interesarle” amortizar anticipadamente parte de la misma hasta alcanzar el límite. En el caso de un inversor cuya cuota íntegra ascienda a 20.000’00 € y que ha pagado 5.000’00 € hipoteca, la deducción que se habría aplicado es de 750’00 €. Si amortiza anticipadamente 4.040’00 € para tener derecho a la deducción máxima, su cuota líquida se reduciría en 606’00 € y la deducción máxima anual sería de 1.356’00 €. En cuanto a los mayores de 65 años, recuerda que están exentas las ganancias obtenidas por la venta de la vivienda habitual por estos contribuyentes o por personas dependientes severos o de grandes dependientes. A su vez, las ganancias obtenidas por los mayores de 65 años por la venta de cualquier bien están exentas de tributación, siempre y cuando el importe total, hasta un límite máximo de 240.000 euros, se destine a constituir una renta vitalicia asegurada en un plazo de seis meses.

4.- DONATIVOS: Con carácter general se podrá deducir de la cuota un 75% para los primeros 150’00 € y el 30% para el exceso de los donativos realizados a Médicos sin fronteras, Unicef, Manos Unidas… Si en los dos periodos impositivos inmediatos anteriores se hubieran realizado donativos en favor de una misma entidad por un importe igual o superior al del ejercicio anterior, el porcentaje de deducción del importe que exceda de 150’00 € será del 35%.

5.- TRABAJO EN EL EXTERIOR El sindicato también hace hincapié en que la venta de acciones mal planificada puede obligar a declarar y pagar, y subraya que los rendimientos obtenidos por los trabajos realizados en empresas radicadas en el extranjero están exentos de tributación con un límite máximo de 60.100 € anuales.

6.- DEDUCCION POR INVERSIÓN EN EMPRESAS NUEVAS: La principal novedad de este año reside en la mejora de la deducción por inversión en empresas de nueva o reciente creación, ya que existen mayores incentivos para los “ángeles” de los emprendedores a partir de 2018. Los amigos y familiares de tercer grado del emprendedor que quiera constituir su propia empresa tienen una recompensa fiscal. No obstante, el sindicato apunta que las ventajas fiscales serán más cuantiosas para los ciudadanos con ingresos elevados y patrimonio, ya que se arrastra la reforma de 2015 que «benefició a las rentas altas», por lo que los más beneficiados serán los 91.408 contribuyentes españoles que declaran ganar más de 150.000’00 € anuales. Entre otros, destaca que aumenta la deducción para inversiones de personas interesadas en aportar capital para el inicio de una actividad o ‘capital semilla’, desde un 20 % aplicable antes de 2018 hasta un 30 % a partir de dicho ejercicio, en la cuota estatal del IRPF de la inversión realizada al suscribir las acciones o participaciones de la sociedad. Por consiguiente, aumenta la base máxima de la deducción de 50.000’00 € anuales a 60.000’00 € anuales, limitada a una participación, junto con su cónyuge y familiares hasta el segundo grado incluido, nunca superior al 40 % del capital de la entidad y cuyos fondos propios tampoco podrán superar los 400.000’00 € al inicio del período de la entidad en que el inversor adquiera las acciones. Asimismo, se fija la exención total de la plusvalía al salir de la sociedad, siempre y cuando se reinvierta en otra entidad de nueva o reciente creación. A día de hoy, esta deducción es la tercera más potente del IRPF permitiendo deducir adicionalmente 2.184’00 € de media a quien financie a una empresa reciente, aunque se precisa invertir otros 7.282’00 €, lo que la convierte en la deducción más rentable de media en el IRPF, después de los planes de pensiones y la deducción en vivienda habitual.

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